Rosalind pensaba que tenía su vida perfectamente trazada: un trabajo que le encantaba y un novio serio y formal. ¿Qué más podía querer? ¿Cómo iba ella a saber que un desconocido con unos ojos azules y alegres y una sonrisa arrebatadora irrumpiría en su vida, la besaría hasta hacerle perder el sentido y pondría toda su existencia patas arriba?
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