Auguste Villiers de L'Isle Adam (1838-1889) consagró sus días a perseguir quimeras y a la vida bohemia; convencido de su origen nobiliario, se obsesionó con la búsqueda de tesoros enterrados por sus antepasados. Pero la cruda realidad de la miseria en la que vivió le llevó a desempeñar trabajos tan poco «exquisitos» como los de enterrador o monitor y sparring de boxeo. Villiers se forjó un mundo extraño, hecho de retazos de mística, de espiritualidad cristiana, de filosofía, de espiritismo y del ocultismo esoterizante de Éliphas Lévi.
Descripción
Descripción: .Barcelona. 1947. 19x15 cm. 63 págs. texto a dos columnas. Cubierta por F. Juvé.
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