Esta obra es producto de una larga fidelidad del autor al alto Pirineo aragonés. Surge de una admiración mantenida hacia estas montañas, de su observación objetiva y de una reflexión que procede de su directa vivencia. Se refiere este libro por un lado al entendimiento de este sector de la cordillera como materia, hecho físico, e intenta una difusión de su conocimiento para suscitar un aprecio suficientemente profundo de su naturaleza y de su legado patrimonial. Por otra parte incluye una ponderación del peculiar contenido cultural que otorga un valor añadido a sus paisajes de altitud. Pero es también un análisis de la situación actual de esos paisajes, de su proceso reciente y de sus posibilidades inmediatas. Es, de este modo, una toma de postura frente a una realidad cargada de valores naturales y de significados culturales que ciertas circunstancias territoriales recortan día a día. Y es, en fin, una sugerencia concreta, la propuesta que le corresponde dar tal vez a una voz que pocos escuchan pero que pertenece aún a la mayoría de los paisajes: la voz de las piedras, de las viejas casas, los hielos, los ríos y los bosques. Y, claro está, la de los hombres que los respetan.
Descripción
2002 tapa dura con sobrecubierta, 24 x 17 cm. 206 pág. Expurgo biblioteca, sellos y códigos. Estado como nuevo.
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