Hace poco mas de un siglo, nuestros antepasados aun conocian el origen de lo que poseian y comian. Estaban familiarizados con los animales, las herramientas, y tenian una relacion complice con su entorno de trabajo. Ahora, todo nos llega envuelto en fundas cargadas de etiquetas y poco falta para que los niños crean que los pollos nacen en los supermercados. Dispuesto a romper esta barrera, Alain de Botton se aventura primero por los muelles del puerto de Londres, para desplazarse luego a una fabrica de galletas en el interior del pais; luego viaja con los pescadores encargados de una fabrica de conservas, para acabar en los despachos de una empresa que se dedica a la contabilidad. Lo que mas le interesa es hablar con las personas que estan cerca de los procesos productivos para ilustrar las bondades de casi cualquier trabajo cuando lo examinamos de cerca. Tras estas conversaciones, nada es igual ya: la cereza que corona una galleta, la tapiceria de un avion o una lata cualquiera de sardinas tienen a alguien con cara y ojos que estuvo al cargo de su proceso, y de repente el trabajo se vuelve algo menos abstracto y mas cercano a los anhelos y las angustias del ser humano. Culto, ironico, maestro de la anecdota, Alain de Botton nos habla de Diderot y Voltaire mientras camina por los hangares de una gran fabrica, y reflexiona sobre la naturaleza del arte mientras inspecciona las lineas de una central electrica.
Descripción
2011. 328 pp. 24x15 cms. Tapa dura con sobrecubierta ilustrada.
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