Cuenta el prestigioso periodista israelí Gabriel Stern que, mientras patrullaba en un hospital abandonado en el Jerusalén de 1948, se encontró cara a cara con un hombre armado y Stern, aterrado, disparó de inmediato... con lo que destrozó el espejo donde se había visto reflejado: se había anticipado a disparar contra el presunto enemigo que su miedo había construido. En la paz sin excusa, josé maría ridao reflexiona con brillantez acerca de los procesos de construcción del enemigo y, por analogía, de la frontera. Porque, precisamente a partir de esas construcciones, se definen los límites geográficos, nacionales, religiosos o raciales y se desencadenan y justifican la violencia y la guerra.
Descripción
2004. Encuadernación en tapa blanda con sobrecubierta.
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